En el plano netamente político, pese al pedido de Ezra Stone de reconsiderar el apoyo a McCall Cullen en las primarias, el mandatario de Chicago opta por continuar apadrinando a Ben Zajak. Sin embargo, el astuto gobernador de Illinois arregla una cita con su joven contrincante y le advierte de los riesgos de su alianza, por lo que le sugiere que hable con un grupo de acérrimos opositores.
Por su parte, Sam Miller comienza a entrevistar a personas que viven cerca del terreno de expansión de O'Hare y descubre que muchos niños de la zona, donde los tóxicos están siendo desenterrados por la Alcaldía, padecen cáncer u otro tipo de males. Cuando se dispone a sacar a la luz este hecho, el alcalde se anticipa y confiesa que ese sitio fue usado por la administración anterior (la de Rutledge, su suegro) para sepultar residuos venenosos. Así, pese a incrementar el odio de su mujer hacia él, Kane parece salir ileso de la situación.
No obstante, una fuente anónima envía al mencionado periodista un documento del Departamento de Sanidad, de la Oficina de Trabajos Públicos, firmado por el actual "Mayor" mientras trabajaba en dicho organismo. El mismo demuestra que él autorizó el soterramiento de las toxinas, a diferencia de lo que había afirmado. La caída del hombre más fuerte de Chicago parece estar cerca.