La prensa y la población comienzan a inclinarse contra el alcalde, mientras que aquellos que alguna vez lo apoyaron ven la oportunidad de hacer mejores alianzas y lo van dejando solo, por lo que la carrera política del hombre más fuerte de Chicago parece pender de un hilo. Ante esto, pide a su equipo de trabajo que intente manejar la difícil situación.
Por su parte, él visita el departamento de Rutledge, donde estaban guardados los comprometedores archivos, y la enfermera del anciano y amante suya le comenta que un grupo de personas fue a retirarlos. Así, comprueba que alguien de su entorno lo traicionó.
Respecto a su enfermedad, Kane continúa actuando de forma extraña y hasta sufre alucinaciones, por lo que su hija, Emma, sigue proveyéndole drogas que consigue gracias a su pareja, el joven Darius Morrison.
Finalmente, en sólo tres días, cuando todo parecía perdido, el brillante trabajo de Kitty O'Neil y Ezra Stone logra volcar la balanza a favor del alcalde. Sin embargo, Miller vuelve a demostrar por qué el periodismo es "el cuarto poder" y logra que la doctora Reyes, quien años atrás analizó la toxicidad del suelo aledaño a O'Hare a pedido del Comité Municipal de Salud y Bienestar, revele ante los medios que Kane le ordenó no informar la relación entre las toxinas y los niveles de cáncer en chicos.